Es complicado. Estoy acabando un nuevo libro y sé que si se publica dejará de ser mío. La sensación es doble. Emoción y satisfacción, por un lado. Notas como la adrenalina, las ideas y los pálpitos se aceleran. Empieza a deslumbrarse el final, ves como los elementos se unen, como los azares dejan paso a las causas. Todo encaja. El escritor sabe cuando la obra acaba. Eso me ha costado aprenderlo, debo de confesarlo. Uno no puede cargar con todo lo que crea. El proceso de creación es también un proceso de desprendimiento, es un acto solidario, un acto de pérdida sostenida, pero perdida.

Por otro lado, recorres el proceso creativo y ves como tus experiencias se esconden detrás de unas palabras, de unas frases e incluso el ritmo narrativo. Y te llegan recuerdos, necesarios para mantenerse cuerdo (re-cuerdo).

Y llegado este punto, tarareo eso de:

«Y estoy temiendo ahora no ser interpretado. Casi siempre sucede que se piensa algo malo. Debo partirme en dos, debo partirme en dos. Y unos dicen que allí y otros dicen que allá, y solo quiero decir, solo quiero cantar y no importa la suerte que pueda correr una canción…» (Silvio Rodríguez)

Adrenalina y algo más: terminando un nuevo libro.
Etiquetado en:        

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *