Llevaba días a punto de acabarlo. Lo dejé reposar, con el marcador asomado entre sus últimas páginas, recordándome que había que ser valiente. Terminar de leer un libro no es desprenderse de su historia, es estar preparado para asumirla. «Kopí Luwak» está escrito por Antonio Cabrera Cruz, maestro. Nada es al azar. En esta novela todo tiene un tremendo sentido y una madura coherencia. Y además emociona, y mucho. Entre otras cosas, el libro está lleno de viajes. Los personajes se trasladan continuamente, quizás para recordarnos que, aunque todo llega, hay que dejar kilómetros atrás para encontrarlo. Y, aunque tengas la sensación de que siempre ha estado ahí, tienes que dejar kilómetros atrás para encontrarlo. Y, aunque tengas déjà vu inesperados, tienes que dejar kilómetros atrás para encontrarlos. Esto es lo que me ha pasado con «Kopí Luwak».

El libro, no es solo una novela, es un proyecto multidisciplinar. Lo que nos dice mucho de cómo entiende la cultura el autor y su equipo de colaboradores. La música que acompaña cada paso que da el lector, de Enrique Mateu, es la banda sonora que todo autor quisiera para sus textos. Descúbrelo todo en kopiluwak.es

Yo soy de los que creo que los libros aparecen cuando lo tienen que hacer. Es eso exactamente lo que he sentido con «Kopí Luwak». Y, aunque ahora crea que estoy recorriendo kilómetros, dentro de un tiempo me daré cuanta que han sido solo metros.

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