Carlos González Sosa.

No soy crítico literario ni pretendo serlo: sería nefasto. Por eso sólo escribo de los libros que me gustan. Es lo que me ocurrió con «La madera contra el acero», del escritor isleño Carlos González Sosa, editado por Bilenio Publicaciones. Narra como dos hombres, en 1402, abandonaron lo que tenían para encontrar el paraíso. En realidad no querían solamente eso. También deseaban poder, dinero y hacerse un hueco en la historia.

Es un libro directo, ágil y con el suficiente bagaje histórico para sentirse atrapado varios siglos atrás; aunque no termina de enredarte ni de distraerte de la lectura con excesivos datos y referencias del pasado, lo que es de agradecer. Es como si encontrarás una madeja y empezaras a tirar del hilo, poco a poco, hasta verte envuelto en esta historia que narra la conquista de Tyterogaka, la actual Lanzarote.

Jean de Béthencourt, Gadifer de La Salle, Guadarfía… te llevarán de la madera al acero, de la lealtad a la traición y de la esclavitud a la libertad. El emocionante recorrido es apto para todos los que quieran saber el horror que supone cualquier conquista, por pequeña que sea.

En ocasiones, los vencidos no lo son tanto, y los vencedores, tienen mucho menos de lo que creen.

«La madera contra el acero» se me antoja de imprescidible lectura. No es libro que yo etiquetaría de novela juvenil; aunque si fuese un profesor de secundaria no dudaría ni un instante, en proponerlo como lectura para mis alumnos y alumnas, pero como no lo soy, me conformo con hacerlo a mis amigos y familiares.

Después de leerlo, cuando vuelva a Lanzarote, ya no será de la misma manera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *