Ayer viernes tuve la oportunidad de narrar historias en la Biblioteca Insular de Gran Canaria. Nuevamente la narración es balsámica y curativa, aunque no sea el objetivo de una sesión de cuentos, para quien narra y para quien escucha.

También es verdad que cada vez son más pequeños (en edad) los que asisten a estas sesiones, por lo que el ritmo, el tiempo, los textos, en definitiva, la respiración y el ritmo de la sesión cambia por completo.

Tengo que reconocer que, en otras ocasiones, en las sesiones en la Biblioteca Insular, no había disfrutado. Pero ayer fue distinto. Me lo pasé bien, me divertí y compartí mis relatos con todo el púbico que allí se encontraba, incluidos compañeros de profesión.

Mil gracias y un abrazo de cuentos.

 

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