¿Quién hace los libros?

Captura de pantalla 2016-07-22 a las 9.18.13Producir cultura es una inversión que los creadores tienen que recuperar para que puedan, como mínimo, seguir desarrollando su arte. Lo peor es la banalización del producto por parte de un gran sector de la sociedad. Yo me he encontrando con docentes que han fotocopiado alguno de mis libros para su alumnado y te lo cuentan como un triunfo. O a padres diciendo a sus hijos “los libros son caros”, para luego gastarse 18€ en golosinas antes de entrar en una sala de cine.

Una vez, no hace mucho tiempo, una amiga me hacía una reflexión que comparto. Opinaba que las redes sociales han sido un escaparate muy interesante para los creadores, pero que en cierta medida, le quitaba importancia al proceso. Y le doy la razón. Cuando vemos una fotografía no nos paramos a pensar, generalmente, en las horas que ha llevado, en el proceso de edición, de selección… Cuando alguien dice que ha publicado un libro o contado un cuento, no solemos pensar las horas que ha llevado producir ese “producto”. Cuando disfrutamos de un corto de animación que nos emociona, no se nos pasa por la cabeza el tiempo que ha llevado realizarlo. Creo que el equipo del sello Alargalavida (Bilenio Publicaciones) intenta aportar su reflexión con el vídeo «¿Quién hace los libros?».

Si la educación y la cultura es cara, ni te cuento lo que supone la ignorancia.

¿Quién hace los libros? from Alargalavida on Vimeo.

Adrenalina y algo más: terminando un nuevo libro.

Es complicado. Estoy acabando un nuevo libro y sé que si se publica dejará de ser mío. La sensación es doble. Emoción y satisfacción, por un lado. Notas como la adrenalina, las ideas y los pálpitos se aceleran. Empieza a deslumbrarse el final, ves como los elementos se unen, como los azares dejan paso a las causas. Todo encaja. El escritor sabe cuando la obra acaba. Eso me ha costado aprenderlo, debo de confesarlo. Uno no puede cargar con todo lo que crea. El proceso de creación es también un proceso de desprendimiento, es un acto solidario, un acto de pérdida sostenida, pero perdida.

Por otro lado, recorres el proceso creativo y ves como tus experiencias se esconden detrás de unas palabras, de unas frases e incluso el ritmo narrativo. Y te llegan recuerdos, necesarios para mantenerse cuerdo (re-cuerdo).

Y llegado este punto, tarareo eso de:

«Y estoy temiendo ahora no ser interpretado. Casi siempre sucede que se piensa algo malo. Debo partirme en dos, debo partirme en dos. Y unos dicen que allí y otros dicen que allá, y solo quiero decir, solo quiero cantar y no importa la suerte que pueda correr una canción…» (Silvio Rodríguez)