Unas manos manos chiquitas…

Una manos manos chiquitas que agarran un libro es un símbolo de esperanza. Es un regalo para los que creemos que los sueños y la imaginación ayudan a construir un mundo mejor. Pero también es una responsabilidad: aquella que tenemos todos los educadores que además escribirnos. Tenemos un compromiso, nos guste o no, y hay una generación de niños y niñas esperándonos. También de adultos que, con nuestros libros, logran despertar y reconciliarse con el niño que todos llevamos dentro y al que no hemos hecho otra cosa que ponerle máscaras y cargarle la mochila de piedras. La literatura infantil libera al lector y exige al escritor. Y ese juego es un equilibrio que no debemos ni tenemos el derecho a romper.

Yo no llevo como una deuda. No lo concibo como un crédito con altos intereses. La literatura infantil me acompaña, me enseña y me hace mejor persona. También me recuerda, cada día, dónde debe centrarse mi esfuerzo, mi lucha personal y compromiso social.

Así es y así será. Estos meses han sido intensos, donde me he encontrado con muchos lectores de todas las edades; de alguna manera, mi próximo libro se lo debo a cada uno de ellos: por sus palabras, sus críticas, sus opiniones y propuestas… No sé si debería existir una palabra para atrapar todo lo que siento ahora mismo. «Gracias» se me queda corta, aunque podría ser suficiente…

¿Se me nota?

Presentación «Isla a isla. Cuento a cuento», con Verónica García, Sandra Franco y Daniel Martín.
Presentación «Isla a isla. Cuento a cuento», con Verónica García, Sandra Franco y Daniel Martín. Feria del Libro LPGC 2016

No siento la literatura infantil como una pesada carga. Cuando escribo y eres leído, cuando narro una historia y te sientes escuchado, recoges las emociones y los gestos que surgen del público o del lector. Sabes que ya el texto ni la historia te pertenece. Y eso, de alguna manera, me tranquiliza.

Pero sí es verdad que cuando tu trabajo es reconocido, que el libro en el que participaste se ha convertido en el libro más vendido en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, que visitas colegios, aulas, librerías y sientes la alegría y compruebas la sonrisa que surge de un niño o de una niña al descubrir al autor de su última lectura, provoca un sentido enorme de la responsabilidad.

Espero que esa “carga” no sea un obstáculo para seguir disfrutando con lo que hago, y que me hace feliz. ¿Se me nota?

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No nos importó, no… ¡Estamos en la carpa infantil!

joaquin
Aunque lo parezca, por la decoración, no estamos en una fiesta de fin de año o de carnavales. Es la carpa infantil de la Feria de Libros de Las Palmas de GC, organizada por el Gobierno de Canarias y la Asociación de Libreros. Este año. incluso, la han colocado fuera del ámbito de la propia feria… como un apéndice… Pero no nos importó. Tampoco nos importó un ruido continuo de no sé que motor que hacía casi imposible escuchar. Es una pena que no estuviese al lado de la carpa del Corte Inglés, me refiero al motor, seguramente el ruido hubiera desaparecido. Pero no nos importó, no. Tampoco que las sillas no estuviesen colocadas como si nadie fuese a venir. ¡Estamos en la carpa infantil! ¡Puede pasar de todo! Tampoco nos importó que no viniera nadie a presentar al protagonista, como ocurre en las otras presentaciones, en las importantes, en las de novelas de 300 páginas o más.
 
Pero, a lo que sí le prestamos atención, fue al público que nos acompañó, cerca de 25 personas,  niños y niñas que se inician en la lectura y familias que se preocupan para que conozcan a los autores de cerca. A ellos, Sandra Franco Álvarez, Belkys Rodriguez y un servidor, les presentamos parte de la obra de Joaquín Nieto Reguera. Estuvimos hablando y comentando aspectos y pareceres sobre algunos de sus libros. Joaquín, hizo un recorrido sobre la relación que ha tenido con la literatura a lo largo de los años y nos explicó a todos porqué y para qué escribe literatura infantil y juvenil.

Y es que, cuando uno está entre amigos y amigas, vuelves a comprobar, que lo importante es…